La espada

Cada día me tomo un momento
y dedico una oración breve
que acompañe la forja
para no perder la fe,
ni claudicar
en este acto íntimo, último
de afinar el oído, de estar atenta
y descubrirme
en cada nota del acero
que mis manos trabajan
para convertir cada día,
tras cada pequeño golpe,
en una hermosa canción de batalla.

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